Cómo cambia la gestión de las pymes en los entornos VUCA

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Uno de los principales retos que plantea la adaptación de las pymes a los entornos VUCA es cómo vencer el miedo al cambio que propone la nueva realidad en la que se desenvuelven las organizaciones. Volatilidad, incertidumbre, complejidad o ambigüedad son conceptos asociados al nuevo contexto social, económico y, también digital, en el que nos movemos. De cómo afronten las pequeñas y medianas empresas esta nueva situación cambiante dependerá, en gran medida, su propia supervivencia.

Teniendo en cuenta la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad que definen los entornos VUCA las pymes -también el resto de las organizaciones- deberán asumir el riesgo que implican estas nuevas condiciones y transitar con la certeza de que lo único que permanecerá será el cambio.

Visto así, cualquier proyecto, cualquier iniciativa o cualquier estrategia que se establezca deberá construirse en base a la innovación -para hacer las cosas diferentes- y sobre los principios de flexibilidad y agilidad -para cambiar rápidamente si hace falta y para proporcionar las respuestas que demanda el mercado tan rápido como las necesita-.

Lo que está claro es que los entornos VUCA son una realidad y que todos debemos adaptarnos al nuevo modelo cambiante y caprichoso que imponen. Hablo de modelos de relación, de comunicación, de interacción, de gestión o, incluso, hasta de emprendimiento.

VUCA tiene lo mismo de digital que de personal

No tengo muy claro si VUCA es consecuencia de la transformación digital o, más bien al contrario. Lo que sí tengo claro es que hablamos de axiomas complementarios y que se retroalimentan. Es decir, la transformación digital propone respuestas para neutralizar, al menos en algunos aspectos, la complejidad y la incertidumbre que plantean estos entornos. Lo hace con propuestas tecnológicas, pero también metodológicas -SCRUM o AGILE- orientadas a proporcionar una mayor agilidad y flexibilidad, condiciones antagónicas a algunos de los conceptos que forman parte de VUCA.

Pero también, la transformación digital se presenta con una tecnología y unos cambios en los procesos internos de las organizaciones basados en la velocidad y en la sencillez. También, elementos que se contraponen con algunos otros de VUCA. Lo que quiero decir con todo esto es que, las pequeñas y medianas empresas han asumido como una realidad incuestionable que su entorno permanece en un continuo cambio, que los cambios son veloces y que, la tecnología y las personas, son sus herramientas para transitar con éxito en estos nuevos escenarios, presentes y futuros.

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Por lo tanto, tratando de responder a la cuestión inicial sobre cómo cambia la gestión de las pymes en los entornos VUCA se me ocurren las siguientes claves:

  • Perder el miedo y aceptar el riesgo que implica vivir en un continuo cambio
  • Redefinir sus modelos de negocio y sus modelos de relación con clientes, empleados, proveedores y el resto de los actores que conforman su ecosistema
  • Utilizar la tecnología que tienen a su alcance para responder a los nuevos requerimientos
  • Cuidar, formar y poner en valor a sus equipos
  • Actuar conforme a las ya famosas estrategias Centric, es decir, poniendo en el centro al cliente, también al empleado y al concepto de cambio permanente que es el que, verdaderamente, marca la pauta
  • Adoptar posiciones flexibles, tomando decisiones basadas en la información y, más aún en el conocimiento y poniendo en práctica un management más inclusivo y colaborativo
  • Innovar, innovar e innovar
VUCA y la teoría de Darwin

Para mí está claro que en los entornos VUCA -en los que ya nos movemos- no vencerán ni los más fuertes, ni los más listos, sino aquellos que sean capaces de asumir todas las consecuencias derivadas de los cambios que se vayan produciendo. Pero también, triunfarán aquellos que muestren mayor agilidad en sus respuestas, es decir, los que sepan adaptarse, no solo al cambio, sino a la velocidad del propio cambio.

Proporcionar respuestas en base al imperativo de inmediatez que impone el nuevo escenario no es tarea fácil. Sin embargo, las empresas -insisto, también las pymes- cuentan ya con un amplio abanico de posibilidades para imprimir esa velocidad que necesitan. Una velocidad que deberá garantizar al tiempo, otras cuestiones básicas, como la veracidad y la seguridad. Es decir, que hay que responder con prontitud, pero la respuesta debe ser cierta, o sea, evitar equívocos, y se debe garantizar el cumplimiento de todos los estándares en cuanto a la protección de la información y los datos.

Con todo, los entornos VUCA, más que facilitadores, son, en sí mismo, impulsores de una transformación que es necesaria y evidente, porque la incertidumbre que encierra, en realidad, tiene el extraordinario poder de sacar a las empresas de sus zonas de confort. Les obliga a mantener una alerta permanente que deriva en la generación de espacios de aprendizaje continuo.

Para terminar me quedo con una reflexión de Bob Johansen publicada en su libro Leaders make the future, en la que asegura que es importante adquirir nuevas habilidades primero para sobrevivir y, después para progresar. Johansen recomienda, además, abordar la volatilidad con visión de futuro; la incertidumbre con el entendimiento, la comprensión y la empatía; la complejidad con la claridad y la sencillez; y la ambigüedad con la agilidad. Y, de momento, con eso nos quedamos, aunque sin duda, VUCA dará para muchos otros posts. Iremos viendo.

 

 

Datisa

Datisa

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