Cierre contable y fiscal de un año para olvidar … ¡o no!

¡Qué ganas de empezar el año, dejar atrás el convulso 2020 y entrar de nuevo en modo rutina! Es lo que más oigo últimamente. A ver si termina este 2020, que ha sido un año para olvidar. Y, yo, la verdad, no tengo tan claro que debamos olvidarnos tan pronto de lo que ha supuesto este período. Desde el punto de vista personal ha sido, durísimo. Y, en el plano económico y profesional, también ha impactado negativamente. Ahora bien, esa disrupción que ha traído consigo 2020 ha dejado claro que tenemos que implementar cambios y que no podemos seguir teorizando sobre los beneficios que aporta la tecnología. Si nos olvidamos de eso, cualquier otro cisne negro acabará dándonos el golpe definitivo.

Ya ves qué sencillo. Parece que lo que pido no es nada especial. ¿verdad? Volver a la rutina.  Eso de lo que llevamos huyendo casi toda la vida es ahora, nuestra prioridad. La de los ciudadanos, la de los empresarios, la de los servicios públicos… La rutina de levantarse cada mañana y llevar a los niños al cole; la rutina de entrar en la oficina o la de ponerse el uniforme de trabajo; la rutina de hacer café o de redactar un informe para la dirección; la rutina de abrir la puerta de tu negocio o la de mantener una charla irrelevante sobre el frío que hace o la importancia del deporte y la alimentación sana.

Nunca ha sido tan importante, bajo mi punto de vista, mantener el recuerdo de lo que ha sido un año complejo, caótico y absolutamente impredecible como lo fue 2020. Creo que no podemos cambiar de año y hacer como si todo esto que vivimos en 2020 no hubiera pasado. Ha sucedido. Miles de pequeñas y medianas empresas han tenido que cerrar sus puertas. Ojalá los próximos meses, cuando la situación se estabilice, puedan retomar en el punto en el que lo dejaron. Por otro lado, otros tantos pequeños y medianos empresarios se aferran a sus negocios batallando con dificultades extras.

Los estados financieros darán la imagen real del negocio durante el último año y, casi con toda seguridad, arrojarán una fotografía muy diferente a la de 2019 Clic para tuitear

Estos últimos 10 meses han sido un verdadero calvario para gran parte de las organizaciones que conforman el ecosistema pyme. Ahora toca hacer cuentas. Las de siempre, pero en condiciones muy diferentes. La mayoría de las empresas siguen manteniendo, si no, a todos sus empleados, sí a una gran mayoría de ellos, trabajando en remoto. O han implementado turnos para acudir a la oficina. O, necesitan mantener las estrictas medidas de distanciamiento y seguridad impuestas por las autoridades sanitarias. Todo eso, unido a los cambios contables y fiscales derivados de las medidas dictadas como consecuencia de la COVID-19 hacen que este cierre de año deba ser especialmente meticuloso.

LO DE SIEMPRE. LO QUE NO CAMBIA EN ESTE CIERRE CONTABLE Y FISCAL

Por empezar con lo que nos es más familiar: Lo primero y, más importante de todo, es analizar minuciosamente, la actividad económica de la empresa. Los estados financieros darán la imagen real del negocio durante el último año y, casi con toda seguridad, arrojarán una fotografía muy diferente a la proyectada en 2019. La cuenta de resultados y el balance deben proporcionar, por tanto, cifras concretas y exactas. Deberán mostrar, no solo los resultados económicos, sino, más importante aún, los márgenes de beneficio -si los hubiera-, el empeoramiento financiero o el aumento de la deuda con proveedores o bancos, si este fuera el caso…

Nuestra recomendación, principal este año, es que la revisión contable sea exquisita, meticulosa, detallada… Que permita examinar todos los aspectos contables y fiscales de la organización y comprobar que todas las cifras cuadran: lo anotado en los estados financieros con lo que se ha declarado en los diferentes impuestos, las amortizaciones, los deterioros, etc.

Dadas las circunstancias, quizá sea interesante, especialmente para aquellas organizaciones que presenten mayores dificultades económicas, aplazar, por ejemplo, el pago del Impuesto de Sociedades a través de cualquiera de los mecanismos autorizados en las normas generales de imputación temporal o recurrir a las reglas especiales de esa imputación temporal. Las amortizaciones fiscales aceleradas o “personalizadas” requieren de una atención especial porque precisan también de ajustes extracontables.

En términos generales, entre los ajustes positivos, las pymes deberán estar atentas a: los gastos contables no deducibles, la provisión por devoluciones de las ventas, el exceso de las amortizaciones o las provisiones y la imputación temporal de los gastos y los ingresos o los gastos financieros que no se pueden deducir. En el lado contrario, el de los ajustes negativos, deberán poner especial atención a la libertad de amortización o el exceso de las amortizaciones contabilizadas en ejercicios pasados o las operaciones realizadas con pagos aplazados, principalmente.

LOS ASPECTOS DIFERENCIALES DE ESTE CIERRE CONTABLE Y FISCAL

Esta situación crítica ha obligado al Gobierno a publicar cambios legislativos, casi sobre la marcha. Nuevas directrices que, a su vez, han hecho “correr” a las áreas financieras de muchos negocios. Entre las novedades legislativas que hacen que el cierre de 2020 sea significativamente diferente a los anteriores, destacamos las siguientes:

  • La modificación del plazo de presentación de las cuentas anuales de 2019 (30 de noviembre) permite presentar una segunda autoliquidación del Impuesto de Sociedades si las cuentas anuales no se aprueban antes del 27 de julio o si las cuentas aprobadas difieren de la información que se haya utilizado en la autoliquidación a presentar en el período voluntario. No se aplicarían recargos, aunque sí, intereses de demora.
  • Hay que contabilizar la exoneración de los seguros sociales en los ERTES derivados de la COVID-19. Se puede registrar bien como subvención, bien como menos gasto en la cuenta 642.
  • Es importante tener en cuenta las moratorias. Aplazamientos o condonaciones de los arrendamientos que se hayan podido renegociar como consecuencia de la pandemia.
  • ¡Ojo a las amortizaciones! A pesar de que durante la crisis del COVID-19 ha habido muchas pymes que no han podido hacer uso de sus inmuebles, mobiliario, maquinaria, etc. deben amortizarlos igualmente.
  • Atención a las posibles deducciones fiscales, por ejemplo, en el caso de la provisión de existencias que se puedan justificar, claro.

En todo caso, lo que queda claro es que nos enfrentamos a un cierre atípico, no solo por las novedades que hay que tener en cuenta sino porque, como decía al principio, muchos profesionales siguen operando en remoto. Por eso, es importante que las empresas cuenten con la tecnología adecuada para poder llevar a cabo todos los procesos y tareas relacionadas con el cierre contable y fiscal. Un ERP contable, con capacidad de operar en la nube o bajo el modelo SaaS, es siempre la mejor alternativa. Es más, no se puede decir que utilizar un ERP para gestionar la contabilidad de un negocio sea, hoy por hoy, una opción. Un ERP contable para pymes en la nube es, en estos momentos, más necesario que nunca.

En todo caso, hoy, 13 de enero de 2021, me planteo el cierro contable y fiscal de mi negocio, más como un punto y seguido que como un punto y aparte. Espero que a ti también te pase lo mismo. Si tienes dudas o necesitas saber qué ERP contable te puede ayudar más y mejor, contacta con nosotros.

Datisa

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