¿Cómo aprovechar mejor la tecnología?

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Las organizaciones buscan el máximo rendimiento posible al potencial que ofrecen sus herramientas y sustentan gran parte del éxito de sus proyectos empresariales, precisamente, en la capacidad de estas para optimizar la gestión, la producción, la tesorería, la función comercial,… y, sobre todo, para encontrar ese punto diferencial que les aporte un valor extra para destacar sobre su competencia.

Aprovechar las ventajas que ofrece la tecnología no siempre es una tarea fácil, aunque pueda parecer lo contrario. Y no tanto, por la dificultad en sí, que pueda entrañar la propia tecnología, sino porque, a veces, los usuarios de la misma empiezan poniéndose grandes barreras que les auto-limitan, sin querer, para el uso y disfrute tecnológico. Es lo que conocemos como la famosa resistencia al cambio. “Yo sigo haciéndolo a mi manera, que así no me equivoco”, “aunque tarde más, prefiero seguir haciendo las cosas como siempre, que para mí es más fácil”, “ufff, qué pereza, ahora tengo que aprender una cosa nueva y no tengo tiempo”, “esto es muy difícil, yo sigo con mi Excel de toda la vida”… ¿A qué te suenan estos argumentos?

Por el contrario, a nivel corporativo, las organizaciones buscan el máximo rendimiento posible al potencial que ofrecen sus herramientas y sustentan gran parte del éxito de sus proyectos empresariales, precisamente, en la capacidad de estas para optimizar la gestión, la producción, la tesorería, la función comercial,… y, sobre todo, para encontrar ese punto diferencial que les aporte un valor extra para destacar sobre su competencia.

Esta contradicción es lo que hace que muchas veces las organizaciones tarden en tomar la decisión sobre si implantar una solución o no, y sobre qué herramientas serán mejor acogidas internamente. Este hecho es también relevante, porque no basta con que la solución sea potente, eficiente o capaz de demostrar su aportación al conjunto del negocio, sino que, además de todo, debe ser sencilla, transparente y, muy respetuosa con el usuario. Y, digo, respetuosa, en el sentido de que, debe ser lo suficientemente avanzada como para incorporar las funcionalidades precisas para automatizar los procesos necesarios, y lo suficientemente fácil de utilizar como para que el usuario, no huya despavorido.

En el caso concreto del ERP, me gusta insistir en la idea de que se trata de una solución que, además de ayudar en el día a día, automatizando tareas o facilitando la gestión centralizada y segura, permite mirar al futuro, planificar y tomar decisiones para el medio y el largo plazo que ayudarán a posicionar a la organización en el lugar en el que desea la dirección.

No voy a detallar nuevamente, las múltiples ventajas –habituales- de la utilización de un sistema de gestión empresarial. Pero sí quiero insistir en otras cuestiones, sobre las que solemos pasar por alto, pero que, son importantes para que la organización sea capaz de orquestar su propósito con éxito. Hablo, por ejemplo, de la gestión eficiente del tiempo. Utilizar un ERP ayuda a administrar el tiempo en función de las necesidades que plantee cada una de las áreas que conforman la compañía, parte del tiempo para compras, parte para ventas, para contabilidad, para almacén, para producción, para formación, etc. La asignación de los tiempos hace que los empleados trabajen de una forma más racionalizada, aprovechando al máximo su jornada laboral.

La gestión del tiempo es un elemento estratégico en el desempeño de la actividad cotidiana, pero es aún más importante si cabe, cuando hablamos de proyectos concretos en los que cada minuto debe contabilizarse, también para que el presupuesto del mismo.

Para terminar, respondiendo a la pregunta inicial sobre cómo aprovechar mejor la tecnología, ahí van mis recomendaciones:

  • Hay que tener predisposición al cambio. La digitalización que vivimos nos tiene en un cambio continuo y cambiar aleatoriamente, no vale.
  • Hay que apostar por el crecimiento. Corporativo e individual. En ambos casos, apuesta por la proactividad y ten la mente abierta.
  • Hay que ser participativos. Esta es otra ventaja de la transformación digital. Los usuarios buscan la participación y los procesos transparentes y las organizaciones lo saben y trabajan en esa línea.
  • Hay que ser colaborativos. La unión hace la fuerza. Compartir información, inquietudes o preocupaciones, ayuda a encontrar soluciones y a superar nuevos retos.
  • Hay que ser positivos. El mundo no está en nuestra contra. El optimismo y la actitud positiva te harán más fáciles los procesos de cambio, los nuevos modelos de trabajo o cualquier novedad que afecte a tu día a día.
Datisa

Datisa

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