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La Factura Electrónica, suma y siguen los problemas… y las soluciones

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“La voluntad de hacer las cosas bien tiene que acompañarse de una actitud proactiva y de un impulso positivo que favorezca el movimiento. Pero un movimiento, planificado, estructurado y ordenado. Ir hacia ninguna parte, sólo trae problemas”

A mí que me encanta planificar cada cosa que hago, cada cambio que imprimo a mi vida personal y/o profesional, me sigue pareciendo curioso y “chocante” que muchas cuestiones empresariales importantes, acaben fracasando, precisamente por una falta de planificación manifiesta. Y, sí,  tengo que volver a hablar de la puesta en marcha de la factura electrónica, como medida obligatoria para las empresas que facturen a la Administración Pública.

Mira que venimos hablando, y escribiendo y debatiendo sobre el tema desde hace muchos, muchos, muchos, meses. Y sin embargo, al final del camino, cuando todo tenía que estar previsto y más que resuelto, volvemos a las andadas y a presentar un servicio insuficiente, en este caso, por parte de la Administración, para resolver la cantidad de fallos que se han producido durante estas primeras semanas.

Pero como lamentarse sirve de poco o más bien de nada, ¿qué os parece si intentamos pensar en positivo?

 

Vamos a pensar en positivo

A la falta de previsión, ya no se le puede poner remedio, salvo la alternativa de seguir informándose para conocer y entender todo lo necesario respecto a la norma. Es verdad que luego, los problemas podrán venir por otra parte, pero al menos, por falta de información, no. Son muchas las empresas que están experimentando ciertas dificultades a la hora de abordar la obligatoriedad que imprime la norma sobre facturación electrónica. Pero es justo decir que, al final y, aunque muchas veces requiere un sobre-esfuerzo para incluir campos no obligatorios por la Ley pero sí por determinados niveles administrativos, las empresas consiguen emitir sus facturas electrónicas. Más adelante, será más fácil pues servirá sólo con replicar el proceso.

De esos problemas o inconvenientes se ha hablado, y mucho. Hay quienes apuntan a ciertas dificultades con el propio software de la Administración, con facturae o incluso con las diferentes versiones de Java, para abordar el tema de la firma electrónica. Pero lo cierto es que, sólo a modo de ejemplo, los que cuestionan absolutamente todo, dicen que hay que dar con la versión de Java adecuada, porque no todas funcionan. Eso es cierto. Tanto como que el propio programa se actualiza continuamente, incluyendo mejoras para satisfacer nuevos requerimientos. O sea que, no es que haya que estar probando con unas versiones u otras, es que hay que estar informado y saber qué versión es la que admite la Administración. Con otros trámites telemáticos sucede lo mismo y parece que a nadie le importa. ¿Por qué en este caso, sí? Quizá porque, una vez más, se nos ha echado el tiempo encima y las empresas han empezado a trabajar con un sistema que desconocían. También hay que decir en honor a la verdad que el hecho de que cada Administración pueda tomar sus propias decisiones sobre determinadas cuestiones de la norma, tampoco allana el camino.

 

Ojalá todo funcionara bien desde el principio.

Pero desde el principio, principio. Es decir, desde que se planifica una norma hasta que ésta se anuncia y luego entra en vigor. Pero no siempre es posible, ni por parte de la Administración, ni por parte de las empresas.

En el caso de las Administraciones diré que tal vez se ha hecho lo mejor que se ha podido o sabido. Pero la Administración Pública como garante del bienestar común y, también como responsable de la elaboración y puesta en marcha de la normativa, debería tomar las riendas  -que estoy segura que lo hará -de la situación, y habilitar un servicio 24X7 para resolver todas las dudas, grandes, pequeñas e insignificantes, que se presenten sobre la factura electrónica. Porque se trata de un sistema de facturación que tiene muchas ventajas y que permitirá, una vez que se consigan pulir estos flecos, ahorrar mucho tiempo y mucho dinero a las empresas privadas y también a las propias administraciones públicas. Y, al final, es de lo que se trata, de ahorrar por un sitio, para invertir, por otro.

Por parte de las empresas, éstas deberán siempre apostar por la formación (ya no sobre este asunto, al que se llega tarde si no se han dado ya los pasos apropiados en este tema), por la información, para saber qué, cómo, cuánto, dónde,… y, sobre todo, por el mantenimiento de las herramientas informáticas que estén implicadas en el proceso. Esas serán las claves para que la próxima vez no nos vuelva a pasar lo mismo. Pero, ¿nos pasará?

Si quieres ampliar la información sobre Factura Electrónica

Datisa

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