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La tecnología cloud y el cuento de Juan sin miedo

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Como el cuento de “Juan sin miedo” es como las organizaciones deberían enfrentarse a los nuevos retos que les propone el devenir social, económico y tecnológico. Pero ese “Juan Sin Miedo” no siempre es posible cuando existen connotaciones que afectan a la propia estructura del negocio, ya sea público o privado, se entiende, y cuando las expectativas de crecimiento se disipan en un mercado inestable y convulso.

El miedo sólo se vence una vez que asumes el posible fracaso, pero sobre todo, una vez que la empresa, o más bien sus representantes, tienen la certeza de estar lo suficientemente preparados para desempeñar su actividad con garantías, tanto desde el punto de vista operativo, como desde el punto de vista administrativo, financiero y de gestión.

Eso sí, de nada servirán las múltiples opciones con las que hoy cuentan las empresas, particularmente las Pymes, para hacer frente a una situación de mercado desfavorable, si primero no se mentalizan de que superar la crisis sólo es posible, si son capaces de adaptarse a las nuevas reglas que imponen los nuevos modelos de negocio. Porque las nuevas reglas en sí, no tienen porqué ser malas, más bien al contrario: trabajar bajo la máxima de la contención presupuestaria, a veces, agudiza el ingenio y permite resolver grandes problemas con soluciones inteligentes.

 

Compartir gastos y aumentar beneficios

Una de esas soluciones inteligentes es la tecnología porque básicamente permite distribuir los gastos de desarrollo o de I+D+i, que siempre suena mejor, entre la multitud de usuarios que se beneficiarán de ella. En el caso de la nube ha supuesto una auténtica revolución en el ámbito empresarial, también en el entorno de la Administración Pública e incluso, en el propio entorno doméstico en el que se ha instalado, casi sin darnos cuenta. De hecho, muchos usuarios de la nube, lo son, sin ser ni siquiera conscientes de ello.

Sin embargo, seguimos encontrándonos con algunos frenos que ralentizan el despegue definitivo de la tecnología cloud. Los principales analistas de mercado, vaticinaron en su momento un crecimiento prácticamente exponencial de los aplicativos en modo cloud. Sin embargo ese crecimiento, que se producirá, no nos cabe duda, no está siendo tan rápido como cabría esperar inicialmente.

Algunas de las principales razones que parecen ser las causantes de este crecimiento, podríamos decir, “aletargado” tienen que ver con el miedo. Miedo a perder el control de la información; miedo a poner en manos de terceros información sensible sobre mi negocio; miedo a poner en riesgo la seguridad de mis datos; miedo a no poder conectarme a Internet siempre que lo necesite para acceder a la información; miedo a no encontrar lo que busco en esa entelequia que es la nube. Miedo, miedo, miedo.

 

Vencer el miedo

Pero el miedo paraliza. Y en el mercado empresarial el que se para, el que deja de avanzar, está condenado al fracaso, entiéndase éste, como una pérdida de competitividad, una merma en las capacidades para optimizar el rendimiento de la propia organización o como un lastre del que hay que tirar para mantener la visibilidad de la compañía en un mercado en el que cada vez es más necesario diferenciarse de los demás.

El cloud tiene muchas ventajas y sólo aquellos que sean capaces de verlas y de “arriesgarse” -lo entrecomillo, porque la nube hoy por hoy, ofrece más garantías de seguridad para los datos que las que se pueden aportar internamente- serán capaces de despuntar. De hecho la información que se sube a la nube, por regla general, se aloja en un centro de datos que alberga cientos, si no, miles de servidores que, para mayor garantía suele replicarse en otro centro adicional para que, en caso de producirse cualquier incidencia, mejor dicho, cualquier catástrofe, la compañía pueda recomponerse del desastre sin demasiados problemas. Alguien se acuerda del incendio que se produjo en la Torre Windsor en Madrid en mayo de 2005? Las dos empresas más afectadas, la consultora Deloitte y el despacho de abogados Garrigues, pudieron reponerse porque salvaguardaron su información. La primera realizando copias de seguridad externas. La segunda, archivando copias de sus datos, unas plantas más abajo de sus oficinas, pero en la misma Torre siniestrada. Esto les hizo perder mucha información, si bien, la ayuda de la Oficina de Patentes y Marcas que les facilitó numerosos expedientes, les permitió paliar los daños. En ambos casos, la nube les hubiera ahorrado mucho tiempo y mucho dinero para conseguir lo mismo.

 

Trasparencia, modelos escalables y mucho más

Otra de las mayores ventajas que ofrece la tecnología cloud es su capacidad para integrar datos de manera transparente de una aplicación a otra o de un servicio a otro. No hemos de olvidar que los datos pertenecen a la empresa, ya estén alojados en servidores propios o ajenos, por lo que integrar aplicaciones no debería suponer ni más ni menos esfuerzo que si el cambio se realizara de forma convencional.

Finalmente – se podrían enumerar muchas otras ventajas pero tempus fugit –la nube permite nuevos modelos de explotación y comercialización de la tecnología. En este sentido, han proliferado las estrategias de pago por uso que han permitido a las empresas establecer modelos de tecnología escalables. Es decir, acompasar crecimiento e implantación tecnológica, en función de las necesidades del momento y con la facilidad de ir incorporando nuevos módulos, aplicativos o funcionalidades, según se vayan presentando nuevos requerimientos. La nube elimina las grandes inversiones iniciales, los costes de mantenimiento tecnológico y los gastos imprevistos. En realidad, la nube da más por mucho menos.

Por lo tanto, como en el cuento de Juan sin miedo, en el que un joven recorre el mundo para aprender lo que es el miedo, las empresas deben hacer su particular viaje para descubrir por sí mismas lo banal que puede éste puede llegar a ser.

Datisa

Datisa

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