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La transformación digital de las pymes, sí o sí

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La transformación digital es ya un hecho imparable e irreversible que obliga a las empresas que no nacieron bajo el paraguas digital a re-pensar sus modelos de negocio.

La digitalización, no sólo del mundo empresarial, sino de la sociedad en general, es un hecho. Quizá no llevemos el ritmo adecuado o pensemos siempre en el vaso medio vacío en lugar de valorar la tremenda distancia que hemos recorrido desde que hace ya 25 años asistiéramos al alumbramiento público de la www. (World Wide Web). Pero lo cierto es que, sin entrar en el detalle de quien impulsa a quien, la sociedad a la industria o las empresas a los individuos, lo cierto es que, hoy por hoy, la tendencia apunta a pensar más en digital que a recordar los tiempos del lápiz y el papel, las hojas de cálculo, los buzones amarillos o el teléfono de dial redondo.

Las pymes son conscientes de ello, pero sigue faltando un cambio de chip particularmente en aquellas organizaciones en las que la digitalización está entrando sin llamar a la puerta. A las empresas que ya nacieron bajo el paraguas digital, lo que les parece extraño es que alguna vez, una organización haya podido ser eficiente, utilizando unas herramientas tan “rudimentarias”. Vamos, algo así como imaginarse a Armstrong, Aldrin y Collins, pilotando el Apolo 11 hacia la luna.

La carrera hacia lo digital es ya irreversible. Es un hecho sin retorno que ha cambiado la forma en la que vemos y nos relacionamos con el mundo que nos rodea a nivel, personal en nuestra vida cotidiana, también en el entorno profesional, claro, aspectos económicos, sociales, culturales, políticos, … todo sacudido por la impronta de la digitalización. El cambio de paradigma del que todos hablamos -con más o menos razón- ha hecho que en estos momentos asistamos a la construcción de un nuevo modelo de sociedad. Y es decisión individual asistir como meros espectadores o participar activamente de un proceso que avanza imparable.

Si la decisión pasa por ser parte activa de la evolución digital, las empresas deberán determinar cuál es su visión acerca del cambio y, a partir de ahí, establecer mecanismos de digitalización que afecten a sus procesos, a la relación que tienen o quieren tener con sus clientes, así como a los canales a través de los cuales quiere comunicarse con ellos, deberán poner foco también en la movilidad, en los propios productos y/o servicios que ofrezcan y, en definitiva, deberán re-pensar nuevos modelos de negocio para competir en un mercado en el que el cliente llevará la voz cantante.

En definitiva, la transformación digital de las empresas es únicamente una evolución de las mismas con el firme propósito de mejorar para ser más competitivas. Eso sí, se trata de cambios disruptivos que a tenor de la velocidad de crucero a la que se suceden puede ser que lo que hoy aporta diferenciación, mañana podría ser simplemente un bote salvavidas.

 

Datisa

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