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Lo primero que debemos tener en cuenta si queremos crear una tienda online es…

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Cualquier empresa que quiera vender por Internet deberá apostar por un proyecto en el que prime la visión integral del mismo. De nada sirve una web atractiva si los procesos que deberán soportar la nueva demanda no son funcionales o responden de manera defectuosa.

Uno de los principales retos para las pymes que encaran el negocio de la venta online es, precisamente tomar la decisión de hacerlo. Claramente, el e-Commerce representa una magnífica oportunidad para incrementar las ventas. Pero al tiempo, supone una amenaza si no se establecen los mecanismos necesarios primero, para crecer de forma sostenible y rentable, y segundo para responder con eficiencia a las nuevas demandas que se generen. Las cosas a medias no funcionan. Por lo tanto, cualquier empresa que quiera vender por Internet deberá apostar por un proyecto en el que prime la visión integral del mismo. De nada sirve una web atractiva si los procesos que deberán soportar la nueva demanda no son funcionales o responden de manera defectuosa.

Es precisamente en esta visión integral en la que debe establecerse primero la estrategia que dará forma al negocio. Una estrategia en la que se deberá decidir qué se quiere vender, sobre qué tipo de cliente se hará foco, plazos de entrega, precios, modelos de pago, etc. Es evidente que, desde este primer punto, el de la estrategia, se deben poner sobre la mesa todas las cuestiones relativas al marketing, orientadas a la generación de mayor tráfico de visitantes a nuestra página, hacer que nuestra tienda online no sólo sea atractiva sino funcional e intuitiva, habrá que valorar las inversiones que nos permitan optimizar SEO, SEM o la entrada de nuestra tienda en los principales meta-buscadores, en fin, toda suerte de detalles que se situarán sin duda, en la primera línea del plan de viabilidad.

Por dónde seguir, más allá de la estrategia

Ahora bien, una vez hecho todo esto, lo que se ve o lo que afecta directamente al propio escaparate al que se asoma el cliente electrónico, las pymes que quieran ser eficientes y rentables, en su carrera por alcanzar el éxito en el comercio electrónico deberán además tener en cuenta otras cuestiones de fondo y ESTRATÉGICAS fundamentales para avanzar hacia la meta. Y todas ellas pasan por la tecnología. Es decir, los procesos necesarios relacionados con la gestión comercial o con la gestión del almacén y la logística, deben -sí o sí- apoyarse en soluciones tecnológicas para hacer que la tienda funcione de manera INTEGRAL. Porque de nada sirve aumentar el volumen de pedidos si después no somos capaces de cumplir nuestros compromisos de entrega en plazo y forma, o si, no logramos fijar (y tener bajo seguimiento) un proceso operativo que sea rentable para la compañía.

Precisamente, muchas empresas que han emprendido la aventura e-commerce confirman muy a menudo que en el arranque de su proyecto sus inquietudes iniciales estaban principalmente centradas en el “proyecto web”, y en el medio y largo plazo éstas se han transformado en una preocupación por la rentabilidad.

Si echamos la vista atrás, vemos que durante muchos siglos el comercio se concebía principalmente como un oficio; los comerciantes veían su actividad como un medio para ganarse la vida, para subsistir. Un rasgo distintivo del comercio moderno es que en los últimos 50 años los diferentes nuevos modelos que han ido apareciendo (grandes superficies, sistemas de franquicias, cadenas de tiendas…) tiene como rasgo fundamental su vocación por el crecimiento.

Los proyectos e-commerce suelen nacer también con este deseo: crecer. Pero atención, ¿y si crecemos? ¿y si tenemos éxito? Entonces, el empresario tendrá que abordar nuevas inversiones, comprometer más dinero (su dinero). Y estas nuevas inversiones solo deben hacerse si hay confianza fundada en que habrá retorno: beneficios y no pérdidas.

Es por ello básico que desde un principio se implanten en los proyectos de comercio electrónico (ya sean iniciativas exclusivamente on-line, o líneas de negocio de empresas “físicas”) mecanismos y herramientas que faciliten el control de la rentabilidad; para convertir así en beneficios el capital desembolsado, y para que el deseado crecimiento sea sostenible.

Datisa

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