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Presupuestos de tesorería. La cara “B” de los contables

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Con los presupuestos de tesorería es posible definir libremente las partidas de tesorería que las organizaciones quieran controlar y presupuestar.

Hablo de esas partidas que provocan movimiento del dinero, ya sea a través del cobro a clientes, o del pago a proveedores, nóminas, impuestos o cualquier otra.

Las planificaciones pueden hacerse cada mes. El principio que se utiliza ya no es el del devengo sino el de caja, rompiendo así las barreras que establecían los presupuestos contables: la anotación ahora se hace cuando está previsto el movimiento de dinero, y sobre las partidas que libremente definimos.

Como sucedía al hablar de los presupuestos contables, un ERP permite automatizar el presupuesto de tesorería en cada partida. Pero, además, ayuda a agilizar el control de las desviaciones porque el análisis ya no solo se hace sobre el histórico, sino que facilita también las comparaciones a futuro. Con ello, el responsable financiero podrá anticiparse a los temidos “agujeros” financieros y tomar decisiones estratégicas para atajar el problema e, incluso, para evitarlo. Los presupuestos de tesorería miden y evalúan las desviaciones, a pasado y a futuro, eso sí, con la mirada puesta siempre en la Caja.

Estos ejercicios de planificación y control de tesorería (también en este caso, los contables) se pueden trasladar a cada centro de costes, dando lugar a una nueva disciplina: la contabilidad analítica que aporta grandes ventajas pero que sigue estando demasiado alejada aún de las pymes.

En definitiva, para realizar un bien presupuesto de tesorería es necesario llevar a cabo un análisis contextualizado e integrado de los datos y, eso, solo se puede hacer bien, con las herramientas tecnológicas adecuadas. Para mí, el plus que aporta un ERP a esta tarea sobre las tradicionales hojas de cálculo, son, principalmente, los siguientes:

1.    Mayor agilidad y exactitud, tanto en la introducción de los datos como en el manejo de la información.

2.    Facilita la incorporación de datos históricos de todas las áreas de negocio y permite hacer simulaciones para predecir los desajustes presupuestarios y su impacto sobre cada área y sobre el conjunto global de la organización.

3.    Al estar integrado con el resto de procesos de negocio, pone en perspectiva toda la información de la empresa (estimaciones de producción, de ventas, de compras, etc.), facilita el cálculo de los ingresos esperados por las ventas y permite controlar el desfase habitual entre el ingreso y el cobro y también entre la inversión y el pago.

4.    En definitiva, ayuda a que las organizaciones sepan la disponibilidad real de sus recursos financieros.

¿Practicas en tu empresa la planificación financiera? ¿Qué herramientas utilizas para hacer los presupuestos?

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Datisa

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