ERP comercial para compras, ventas y almacén

Cuando compras, ventas y almacén no comparten información, aparecen duplicidades, desajustes de stock y dudas sobre la rentabilidad. Datisa centraliza la gestión comercial con datos siempre actualizados.

Mejora la experiencia de tu cliente

Un software de gestión comercial para ordenar el día a día de tu empresa

Cuando la gestión comercial crece, también lo hacen los pedidos, los documentos, los movimientos de almacén y las decisiones que tomar cada día.

Un ERP comercial integrado ayuda a ordenar todo ese flujo para que la empresa trabaje con más agilidad, control y menos errores..

Datos conectados entre sistemas

Introduce la información una sola vez y reutilízala en pedidos, albaranes, facturas y contabilidad.

Stock actualizado con las ventas

Si el almacén no se actualiza en tiempo real con cada pedido, es cuestión de tiempo que vendas algo que no tienes.

Evita roturas de stock inesperadas

Calcula necesidades de compra según consumo, pedidos pendientes y stock disponible.

Margen real bajo control

Calcula el margen de cada operación teniendo en cuenta ventas, descuentos y costes. Permite definir precios automáticos según los costes para mantener la rentabilidad esperada.

Menos trabajo administrativo de bajo valor

Con 50 pedidos diarios, pasar documentos a mano puede suponer hasta 3 horas al día en tareas repetitivas. Datisa conecta el proceso y libera tiempo del equipo.

Canales conectados entre sí

Ecommerce, TPV y preventa en movilidad pueden trabajar sobre la misma base de datos, evitando desajustes de stock y pedidos gestionados manualmente.

Digitaliza tu área comercial

Un programa de gestión comercial más ágil

GESDA es el módulo de gestión del ciclo comercial de Datisa64. Cubre el proceso completo: compras, almacén, ventas y facturación, con integración nativa con contabilidad y tesorería.

No hay ficheros intermedios, no hay sincronizaciones programadas, no hay datos que «pasar» de un sistema a otro.

Cuando un comercial cierra un pedido, el stock se descuenta, se genera el albarán, se emite la factura y aparece la previsión de cobro en tesorería. Todo, de forma automática, sin que nadie lo tenga que trasladar manualmente.

Integración nativa con todo el ERP

Gestiona el área comercial desde un único lugar

El software de Gestión del Ciclo Comercial de Datisa se integra con el resto del ERP para que compras, ventas, almacén, facturación y análisis trabajen con la misma información.

Facturación

Genera facturas a partir de pedidos y albaranes, sin volver a introducir los mismos datos ni depender de procesos manuales.

Módulos complementarios

Conecta la gestión comercial con EDI, SII, eFactura y logística para automatizar procesos y mejorar la operativa diaria.

Control de almacén

Controla existencias, movimientos, entradas y salidas de mercancía desde el mismo sistema en el que gestionas las ventas y compras.

Canales de venta y análisis

Integra ecommerce B2B y B2C, preventa en movilidad, TPV, CRM y Business Intelligence para vender más y analizar mejor tus resultados.

Doble filosofía

Un software comercial pensado para quien opera y para quien decide

GESDA tiene doble filosofía: liberar al equipo de trabajo sin valor y darle a la dirección la visión real del negocio para tomar mejores decisiones.

Para el equipo comercial y administrativo:

Para la dirección y la propiedad:

Omnicanalidad real

Un ERP comercial que sincroniza tienda física, ecommerce y comerciales en ruta

El gran reto del comercio multicanal es que el stock físico y el digital coincidan en todo momento. Con GESDA, todos los canales trabajan contra la misma base de datos.

Cada pedido —online, en tienda o en ruta— descuenta stock, genera el documento y actualiza contabilidad en segundos.

Gestión manual vs. ERP comercial

Lo que cambia en el día a día cuando pasas a un software de compras y ventas integrado

Comparativa de versiones

Características

Gestión del Ciclo Comercial

Gestión del Ciclo Comercial Premium

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Todo lo que necesitas saber

Resolvemos tus dudas antes de empezar

Un ERP de gestión del ciclo comercial integra en una sola plataforma todo el proceso operativo de la empresa: compras, almacén, ventas, facturación y cobros. El objetivo es que stock y finanzas estén siempre sincronizados y no existan “islas de información”.

Para que realmente sea un ciclo comercial completo, debe cubrir tres áreas clave de forma integrada:

  • Aprovisionamiento (Compras): Debe permitir generar pedidos a proveedores en función de niveles mínimos de stock o del histórico de ventas, evitando tanto roturas como sobrealmacenamiento.
  • Gestión de inventario (Almacén): Control en tiempo real de existencias, con posibilidad de multi-almacén, ubicaciones y, si el sector lo requiere, trazabilidad por lotes, caducidades o variantes (tallas y colores).
  • Ciclo de ventas completo: Trazabilidad documental desde presupuesto hasta cobro: presupuesto → pedido → albarán (descontando stock) → factura, sin volver a introducir datos. Esto evita errores y asegura que el almacén se actualice en el mismo momento de la venta.

 

Cuando estos procesos no están integrados, pueden producirse ineficiencias graves, como vender productos que ya no están en stock porque el almacén no se actualiza en tiempo real.

En soluciones como Datisa, el módulo GESDA aplica el principio de dato único: cada operación queda vinculada desde el presupuesto hasta el asiento contable de cobro. 

El sistema puede proponer pedidos automáticos según consumo o stock mínimo, gestionar lotes, caducidades, gamas o kits, y conectar directamente con Contabilidad y Tesorería. 

Así, una venta no solo mueve stock, sino que genera automáticamente su asiento contable y la previsión de cobro.

La implantación de un ERP de ciclo comercial elimina principalmente la duplicidad de tareas y la gestión manual de documentos, inventario y contabilidad. El mayor ahorro se produce al trabajar con un único dato que fluye automáticamente por todo el proceso.

Estos son los trabajos administrativos que desaparecen o se reducen drásticamente:

  • Reintroducción de datos: En una gestión manual, el pedido se introduce, después se vuelve a teclear para generar el albarán y finalmente para emitir la factura. Con un ERP, el dato se registra una sola vez y se transforma automáticamente en el siguiente documento (Pedido → Albarán → Factura), sin repetir trabajo.
  • Cálculo manual de necesidades de compra: Se eliminan las hojas de cálculo para decidir qué pedir a proveedores. El sistema puede proponer compras basadas en niveles mínimos de stock o consumo histórico, evitando revisiones visuales constantes del almacén.
  • Desconexión con contabilidad: Ya no es necesario que el área administrativa “pase” las facturas al contable para su registro manual. La venta genera automáticamente el asiento contable, manteniendo finanzas y almacén sincronizados en tiempo real.
  • Reducción de errores y tiempo operativo: En empresas con más de 50 pedidos diarios, automatizar el flujo completo puede ahorrar entre 2 y 3 horas diarias de trabajo administrativo. Además, al eliminar el tecleo repetitivo, los errores de transcripción en precios, referencias o cantidades se reducen prácticamente a cero.

El ahorro de tiempo se nota sobre todo en la automatización de la cadena documental y en la planificación de compras. La clave está en eliminar la reintroducción manual de datos y las “islas de información” entre departamentos.

Donde más se percibe la mejora es en la trazabilidad documental del ciclo de ventas. En una gestión manual, el pedido se introduce, luego se vuelve a teclear para generar el albarán y finalmente para emitir la factura. Con un ERP, el documento se transforma automáticamente (Presupuesto → Pedido → Albarán → Factura), heredando líneas, precios y descuentos sin repetir trabajo.

El impacto es claro en empresas con cierto volumen. Por ejemplo, con 20 pedidos diarios, reintroducir datos para albaranes y facturas puede consumir entre 3 y 4 horas al día. Con un ERP, esa conversión se realiza en minutos y, además, se reducen casi por completo los errores de transcripción.

También se nota un gran ahorro en la planificación de compras. En lugar de calcular manualmente qué pedir a proveedores revisando estanterías o Excel, el sistema analiza históricos de consumo y niveles mínimos de stock para proponer pedidos automáticamente.

A esto se suma la sincronización en tiempo real del inventario, que evita tener que consultar físicamente el almacén para confirmar disponibilidad al cliente.

Un ERP comercial evita tanto las roturas de stock como el exceso de inventario al sustituir la intuición por cálculos automáticos basados en consumo real, pedidos pendientes y plazos de entrega.

El objetivo es mantener el equilibrio: suficiente producto para atender la demanda sin inmovilizar capital innecesario.

Sin sistema, suelen aparecer dos problemas:

  • Exceso de stock (“por si acaso”): Comprar de más genera costes de almacenamiento, riesgo de obsolescencia o caducidad y bloquea liquidez que podría destinarse a otras áreas del negocio.
  • Roturas de stock: Quedarse sin producto implica pérdida de ventas y deterioro de la imagen ante el cliente. Sin alertas de stock mínimo o de seguridad, la reacción suele llegar tarde.

 

El problema se agrava cuando el volumen crece. Con pocas referencias puede gestionarse visualmente, pero con cientos o miles resulta imposible sin una herramienta que cruce históricos de venta con tiempos de reposición.

Permite analizar la salud operativa del negocio a través de indicadores de rentabilidad, eficiencia de inventario y desempeño comercial. No se trata solo de saber cuánto se vende, sino cuánto se gana y con qué eficiencia se gestiona el stock y el riesgo.

Entre los indicadores más relevantes destacan:

  • Rentabilidad real: Permite calcular el margen bruto por producto, cliente o línea de negocio, teniendo en cuenta costes reales, descuentos y coste medio ponderado. En empresas con 2.000 referencias, es habitual que hasta un 20% de los productos generen pérdidas ocultas si no se analizan correctamente.
  • Eficiencia de inventario: Incluye métricas como la rotación de stock —cuántas veces se renueva el almacén al año— donde un ratio inferior a 2 anual puede indicar capital excesivamente inmovilizado. También permite detectar productos con más de 90 días sin movimiento para tomar decisiones de liquidación o promoción.
  • Rendimiento comercial y riesgo: Mide la tasa de conversión de presupuestos a pedidos y el riesgo vivo de clientes, es decir, el crédito pendiente frente al límite concedido. Esto ayuda a evitar ventas que comprometan la liquidez.

 

En Datisa, el módulo GESDA incorpora estadísticas ABC (Pareto) para identificar qué 20% de artículos genera el 80% del beneficio, análisis comparativos entre distintos períodos para detectar tendencias y herramientas de control de riesgo que bloquean pedidos si se supera el límite financiero. 

Además, la integración con su módulo de Business Intelligence permite visualizar márgenes y evolución de ventas en cuadros de mando gráficos.

Sí. Un ERP de ciclo comercial permite identificar no solo quién compra más, sino quién deja más margen real, teniendo en cuenta costes, descuentos, devoluciones y condiciones comerciales.

La clave está en analizar la rentabilidad, no solo la facturación. Muchos negocios clasifican a sus “mejores clientes” por volumen de ventas, sin medir cuánto cuesta realmente servirles.

Para ello, el sistema analiza:

  • Margen bruto real por producto o cliente: cruzando el precio de venta efectivo (con descuentos) con el coste de adquisición o fabricación.
  • Análisis ABC (Pareto): identifica el 20% de productos o clientes que generan el 80% del beneficio.
  • Costes ocultos: detecta clientes que facturan mucho pero reducen el margen por devoluciones, envíos urgentes o condiciones financieras exigentes.

 

Un ejemplo claro en distribución:
– Cliente A factura 100.000 €/año con un margen del 5% y 50 envíos urgentes → beneficio aproximado: 5.000 € (antes de costes logísticos).
– Cliente B factura 40.000 €/año con un margen del 25% y solo 4 envíos consolidados → beneficio: 10.000 €.

Sin análisis, el Cliente A parece estratégico. Con datos reales, el Cliente B es el más rentable.

El módulo GESDA junto con su Business Intelligence permite generar estadísticas ABC por margen, analizar rentabilidad bajo distintos criterios de valoración (precio medio, último precio de compra, tarifa) y cruzar ventas con contabilidad analítica para detectar desviaciones antes del cierre anual. 

En sectores como industria o restauración, también permite controlar escandallos para comprobar si el aumento del coste de una materia prima está reduciendo el margen del producto final.

Sí. Un ERP comercial puede actuar como núcleo central sincronizando en tiempo real el stock y la facturación con tienda física (TPV), eCommerce y fuerza de ventas en movilidad.

El gran reto es la omnicanalidad. Si los canales no están conectados, el stock físico y el digital dejan de coincidir. Por ejemplo, si la tienda online vende una unidad y el TPV no se actualiza al instante, existe riesgo de vender el mismo producto dos veces.

El impacto también es administrativo. En un entorno retail con 50 pedidos web diarios, gestionarlos manualmente puede suponer hasta 3 horas al día introduciendo datos y descontando stock. Con integración directa, esos 50 pedidos entran automáticamente en el ERP, generan el documento correspondiente y actualizan el inventario en segundos.

En distribución, la movilidad es clave: si el comercial trabaja con información desactualizada, puede vender sin stock o con precios antiguos, generando incidencias posteriores.

Datisa puede conectarse con plataformas de eCommerce (como PrestaShop o Magento), integrar TPV que trabajan contra la misma base de datos y ofrecer apps de preventa en movilidad. 

Así, cada pedido —ya sea online, en tienda o en ruta— actualiza el stock en tiempo real y genera automáticamente la información contable correspondiente.

Antes de cambiar tu sistema comercial, debes analizar si tu herramienta actual está generando ineficiencias, duplicidades o limitaciones que frenan el crecimiento del negocio. La decisión no debería basarse solo en el precio, sino en el impacto real sobre procesos, tiempo y escalabilidad.

Algunos puntos clave a evaluar:

  • Existencia de “silos de información”: Si ventas, almacén y contabilidad no están conectados y necesitas introducir el mismo dato en varios sistemas, estás perdiendo tiempo y aumentando el riesgo de error.
  • Cobertura funcional real: Valora si necesitas un software muy específico o una solución modular que pueda crecer contigo. Un sistema rígido puede funcionar hoy, pero quedarse corto mañana.
  • Capacidad de escalabilidad: Una empresa que gestiona 50 pedidos diarios de forma manual puede dedicar unas 20 horas semanales solo a tareas administrativas. Si el objetivo es duplicar ventas, el sistema actual puede colapsar en coste de personal y errores operativos.
  • Integración con otros canales: Si el 30% de tus ventas provienen del e-commerce, el nuevo ERP debe integrar esos pedidos automáticamente. De lo contrario, seguirás consumiendo margen en gestión manual.