• 902 328 472
  • info@datisa.es

Cuatro indicadores clave para mantener la tesorería a raya

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Los indicadores no solo sirven para comprobar si hemos cumplido o no los objetivos que nos marcamos. No son solo una forma de ejercer control sobre los resultados. Los indicares clave, o KPIs, sirven también para corregir posibles desviaciones y planificar nuevas estrategias para operar en un contexto cambiante.

Uno de los aspectos más estratégicos de la gestión de cualquier negocio es el que tiene que ver con la tesorería.  Da igual en qué sector se opere o qué actividad se desarrolle, lo cierto es que la tesorería es una función clave para cualquier tipo de empresa. Es verdad, que, en determinados sectores o mercados, existen algunas especificaciones un poco más concretas. Pero, grosso modo, las necesidades financieras y de tesorerías son, por así decirlo, bastante estándar, con indiferencia del negocio del que hablemos.

Eso nos ayuda a determinar algunos puntos críticos que deberán tenerse en cuenta, no solo a la hora de tener a raya la tesorería, sino también, a la hora de buscar el máximo desarrollo de nuestra empresa. Definir los indicadores clave que harán que nuestra organización se mantenga siempre sobre los niveles óptimos de tesorería, gozando, además, de una buena salud financiera, es, por lo tanto, una tarea prioritaria.

Entonces, ¿qué elementos se deben tener en cuenta para determinar esos KPI que moverán nuestra empresa hacia una dirección u otra? Desde mi punto de vista, podemos establecer cuatro indicadores a tener en cuenta:

  1. Liquidez
  2. Financiación
  3. Bancos
  4. Riesgos

Liquidez y su impacto sobre el negocio

Muchas veces nos encontramos con modelos de gestión en los que priman los objetivos comerciales, por encima, incluso, de los desafíos financieros. El riesgo de seguir manteniendo este tipo de gestión es muy alto, porque, aunque se consigan cerrar muchas operaciones, pudiera darse el caso de que se generaran grandes tensiones en la tesorería, si no se tienen en cuenta, por ejemplo, los riesgos que implica trabajar con determinados clientes, o los plazos de cobro.

Por eso, es realmente importante que, en este caso, por seguir con el mismo ejemplo, el entorno comercial no sea ajeno al impacto financiero que implican sus operaciones y que busque propuestas de pago mucho más ventajosas para ambas partes, o mida las consecuencias de mantener una deuda pendiente o un cliente moroso o entienda la necesidad de solicitar anticipos de la venta.

Dicho esto, podemos resumir los indicadores clave a tener en cuenta desde el punto de vista de la liquidez en los siguientes elementos: capacidad financiera óptima, mantenimiento del saldo medio y evolución del cashflow. La idea es que todos ellos apunten hacia el sostenimiento de los saldos bancarios sobre los niveles definidos como “seguros”. Niveles que permitan operar a la compañía sin el “estrés financiero” que provoca la falta de liquidez o la necesidad de buscar nuevas fuentes de financiación.

Pero ¡ojo!, la idea de evitar ese “estrés financiero” puede llevar a la empresa al lado contrario. Es decir, a la acumulación de fondos y al acopio de saldos ociosos, obligándole automáticamente a planificar la mejor manera de invertir esos excedentes, para que, aporten también riqueza al negocio.

Liquidez, financiación, bancos y control de riesgos, estos son los cuatro 
indicadores clave para mantener un nivel de tesorería óptimo Clic para tuitear

Por otro lado, es importante mirar hacia el futuro, es decir, no anclarse en una visión cortoplacista sino operar con la mirada puesta en el largo plazo y controlar la tesorería también a futuro a través de estimaciones aproximadas sobre los saldos. Estos es apostar por la previsión de la tesorería y el cumplimiento de los plazos de cobro y pago previstos en el plazo establecido.

Ahora bien, no hay que olvidar que para poder mirar al futuro hay que tener un conocimiento analítico amplio del pasado, ver cómo ha evolucionado el cashflow y las desviaciones que ha experimentado sobre los presupuestos previos. O sea, conocer el negocio al detalle, también desde el punto de vista financiero.

Financiación e inversión: dos caras de la misma moneda

Los KPI de este apartado ponen el foco en salvaguardar los riesgos que implican las operaciones relacionadas con la financiación y la inversión de fondos. En este sentido, es importante tener siempre la información actualizada y veraz sobre los saldos bancarios: volúmenes, riesgos y tipos medios de financiación e inversiones. O, dicho de otra manera, comprobar que no se superan los objetivos de gasto establecidos, que se minimiza el coste de los fondos “ociosos” de los que hablábamos antes y que se reducen los gastos financieros.

Entonces, los indicadores sobre los que deberán trabajar las pymes en este capítulo sobre financiación e inversión tendrán que ver con los saldos disponibles, los riesgos medios al mes, la optimización de la financiación o la rentabilidad media, entre otros.

Los bancos y los beneficios de una relación transparente

Cuando hablamos de indicadores bancarios orientados a la salud financiera de una empresa nos estamos refiriendo, básicamente, a aquellos apuntes que miden la rentabilidad que se deriva de las operaciones que se realizan entre la empresa y los bancos. Rentabilidad que, dicho sea de paso, deberá ser beneficiosa para ambas partes. Claro, es posible que cuánto más rentable sea la operación para el banco, menos beneficios obtenga la empresa y viceversa. Por eso, hay que buscar el equilibrio y alcanzar las mejores condiciones posibles para ambas partes.

En este sentido, las organizaciones deberán fijarse en la información relacionada con el volumen de negocio que se tiene con cada entidad y con el volumen de negocio generado por cada tipo de operación. Pero, hay otro indicativo clave que, quizá no siempre se tiene muy en cuenta. Es lo que técnicamente se conoce como float bancario.

El float bancario es, en realidad, el tiempo que pasa entre el ingreso del cobro y el momento en el que está disponible el dinero. O sea que, se refiere al tiempo durante el que el dinero está pendiente de ser abonado en la cuenta del vendedor, aunque el cargo ya se haya pasado por la cuenta del comprador. A efectos financieros es importantísimo tener en cuenta esta diferencia entre la fecha contable de la operación y la fecha valor a partir de la que el dinero está disponible y empieza a generar intereses. De manera que, cuanto menos tiempo pase entre una cosa y otra, mejor pronóstico tendrá la liquidez del negocio.

En todo caso, la idea es establecer una meta con respecto al “negocio” que las empresas mantienen con sus entidades bancarias para definir qué operaciones realizarán con cada una de ellas, ya sean cobros, pagos, impuestos, financiación, etc., y negociar con ellas las mejores condiciones posibles.

Controlar el riesgo, siempre es una ventaja

Cuando hablamos de los indicadores de riesgo, nos referimos, por ejemplo, a los riesgos de interés o a los porcentajes de cobertura de riesgo de interés. El riesgo de interés es el derivado de los cambios del tipo de interés de activos y pasivos de una empresa y que pueden repercutir, directa o indirectamente, en su salud económica y financiera. Estos riesgos pueden ser positivos o negativos, dependiendo del lado en el que se encuentre el activo o pasivo.

Es decir que, si suben los tipos de interés será perjudicial para acometer los pagos de un crédito, mientras que, si la empresa lo que tiene son inversiones en depósitos u otros productos de renta fija, recibirá más dinero a cuenta del que invirtió previamente.

En todo caso, las empresas, más aún las pymes, por aquello de ser más vulnerables a los cambios, deberán mantenerse muy atentas a los riesgos asociados a sus activos/pasivos y, establecer siempre, por un lado, una línea de mínimos y máximos y, por otro, un plan de contingencia para abordar situaciones de emergencia.

Y, en definitiva, la conclusión sobre los indicadores clave para mantener a raya la tesorería es que las organizaciones deben tener las herramientas necesarias para disponer en todo momento de la información adecuada para identificar dónde y por qué se están produciendo desviaciones en los objetivos establecidos. Por supuesto, determinar cuál es el problema que las causa y cuál debería ser la solución adecuada para resolverlas.

Datisa

Datisa

Deja un comentario