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Innovación y tecnología, el origen.

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La innovación tecnológica se encuentra al cabo de la calle. Todos sabemos que los cambios en nuestras vidas y en nuestras empresas, gracias a la tecnología, han sido radicales.

Me veo dentro de unos cuantos años diciéndoles a mis nietos -. Cuando yo tenía tu edad… los teléfonos estaban anclados a la pared con un cable .- a lo que me contestarían, -. Venga abuelo, no digas tonterías  y deja de jugar con tu exoesqueleto que te vas a caer.-

Por no mencionar de los cambios en nuestras empresas; si el primer ERP fue una libreta llena de anotaciones a lápiz, hoy tenemos potentes herramientas que nos permiten saber lo que pasa en nuestros negocios al segundo y tomar decisiones acertadas.

Pero, ¿cuál es el origen de estos increíbles cambios tecnológicos?, ¿dónde se gestan estos costosos procesos de investigación que dan lugar a desarrollos tan geniales como el coche híbrido, el Smartphone o porqué no decirlo, el ERP de Datisa?.

La respuesta en realidad es simple. Toda innovación viene precedida por una idea y una visión para ponerla en práctica.

Si la respuesta es simple, la puesta en práctica es mucho más complicada. Un estudio realizado por  Stevens & Burley, 1997, estimaba que de 3.000 ideas iniciales solo una de ellas se convertía en un producto de éxito en el mercado.

Este dato puede dar un poco de miedo y la estadística nos dice que en España ese miedo ha calado. No nos caracterizamos precisamente por ser el país más innovador, aunque como dicen en este artículo de thinkernautas.com, la buena noticia es que esta mala noticia puede ser una oportunidad.

La Pyme de hoy en día que quiere innovar tecnológicamente y aprovechar esta oportunidad, no se puede permitir tener ideas al tun tun e implementarlas. Son necesarios procesos sistemáticos e incluso científicos que permitan disminuir el ratio de error, o que por lo menos, permitan aprender más rápido de esos errores.

Tenemos a nuestro alcance una serie de técnicas que pueden ayudarnos en este aspecto. El design thinking por ejemplo. Una metodología que pone al usuario/cliente en el centro de todo y que permite realizar diseños muy creativos e implementar innovaciones disminuyendo los riesgos.

Hablando de disminuir los riesgos, quizás has oído hablar de la metodología Lean Startup, un proceso iterativo en el que te invitan a que realices tu producto mínimo viable y te lances a la piscina, midiendo y mejorando. No te enamores de tus ideas, no te eternices en tus cavilaciones, haz un prototipo y lánzalo al mercado. Y sobre todo escucha bien a tus clientes y aprende de tus errores.

Quizás estas son algunas de las metodologías más empleadas para sistematizar la innovación, pero hay muchas más. Por ejemplo orientadas a la programación como el Scrum o la metodología Agile.

O las que buscan analizar el modelo de negocio, como la propuesta por Ostelwalder y Pigneur en su libro “Generación de modelos de negocio” o el archiconocido e imprescindible “Estrategia de los océanos azules” de Chan y Mauborgne.

Si lo que quieres es dar una vuelta a tu propuesta de valor, te puede interesar el libro “Diseñando la propuesta de valor”.

Espero que este paseo por el verdadero origen de la innovación tecnológica te sea de utilidad… y se lo cuentes a tus nietos.

Escrito por Pablo Pomar, director de marketing y ventas en Alternative Xperience

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