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Cómo ayuda un ERP a encarar la incertidumbre y la posible desaceleración de la economía

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Además de las aprensiones y dudas que plantea un nuevo ejercicio, está claro que nos movemos en entornos en los que la inestabilidad y la volatilidad marcan la pauta, también en el mundo de los negocios. La sombra de una posible desaceleración económica incrementa el nivel de estrés e incertidumbre, también en el ámbito comercial. Es, precisamente, en situaciones de esta índole en las que las empresas deben reforzar su gestión a través de soluciones tecnológicas que les permitan maximizar la eficiencia de sus procesos internos y elevar la calidad de los servicios que prestan a sus clientes.

Algunos de los principales analistas del mercado avisan sobre la posible entrada en recesión de la economía mundial en los próximos meses. En España, además de las previsiones pesimistas desde el punto de vista macroeconómico, hay que añadir la incertidumbre política de los últimos tiempos. Ambos elementos unidos están generando un clima de ansiedad en el ecosistema empresarial, especialmente en el entorno de las pequeñas y medianas empresas, que miran con escepticismo al horizonte 2020.

Esta situación de inestabilidad e incertidumbre ralentiza la firma de nuevos acuerdos y retrasa la puesta en marcha d iniciativas, orientadas a impulsar el crecimiento de los negocios. Es, como afirma Isabel Pomar, CEO de Datisa, un círculo vicioso que debemos dejar de alimentar. Hay que apostar, primero, por buscar estrategias que ayuden a neutralizar los efectos de esta incertidumbre -generalmente basadas en información que se puede obtener en tiempo real- y, segundo, por apoyarse en soluciones tecnológicas que maximicen la eficiencia de los procesos internos y la excelencia de los servicios externos.

En estos momentos, las empresas, más aún las pymes, dependen de la información comercial para aprovechar las oportunidades de negocio que puedan surgir en este contexto inestable e incierto. Pero, son también dependientes de los datos financieros que arrojen sus actividades. Es decir, en momentos de tanta presión y desconocimiento sobre lo que puede pasar en el futuro, es importante que las empresas tengan claro con qué recursos económicos cuentan para enfrentarse a las situaciones que se presenten.

También es importante que los responsables de las empresas comprendan el impacto económico que tienen determinadas situaciones como el retraso en la firma de un contrato, la demora en el cobro de una factura, o en la entrega de un pedido. Poder planificar los recursos, en función, no solo de las necesidades presentes y futuras, sino de los posibles imprevistos que puedan surgir, de una manera proactiva resultará clave para evitar sobrecostes y posibles situaciones de riesgo.

Pero, en este contexto, apuntar únicamente al control de los recursos económicos no es suficiente. El control de inventario ocupa también un espacio importante a la hora de equilibrar los efectos de las situaciones de incertidumbre que vivimos. En este sentido, planificar y optimizar el inventario ayudará a las pequeñas y medianas empresas -a todas en general- a buscar la mejor manera de gestionar sus recursos, poniendo al servicio del cliente todo lo necesario, liberando, al mismo tiempo, el efectivo preciso para que el negocio siga su curso, también en los momentos de máxima agitación.

Los sistemas de gestión de recursos empresariales –ERP– son buenos compañeros de viaje en momentos de inestabilidad e incertidumbre como los que apunta el mercado, porque, además de proporcionar información, planificar y optimizar los recursos, facilitan la función de análisis tan práctica en estas situaciones.

Como apunta Isabel Pomar, en momentos de incertidumbre e inestabilidad no es que los clientes dejen de comprar, es que sus patrones de inversión cambian por lo que es importante identificar a tiempo esas señales que indican los cambios en su comportamiento. En este sentido, resulta crítico poder analizar los patrones de demanda en los sistemas ERP porque proporcionan una visión temprana de los comportamientos cambiantes en sus clientes. Es decir, un software ERP ayuda a identificar qué productos son los más demandados, qué clientes son los más rentables o qué áreas geográficas son las que más pedidos han hecho en un período de tiempo concreto.

En general, a través de los múltiples informes y estadísticas que proporcionan los aplicativos de gestión de recursos empresariales será fácil, identificar qué cambios se han producido en cualquiera de estos apartados. De este modo, las empresas podrán ser mucho más ágiles y rápidas en sus actuaciones, proponiendo nuevas ofertas, nuevos precios o productos/servicios diferentes en función de la información que arrojen sus ERP y diseñar nuevas estrategias para operar con éxito en contextos convulsos e inciertos.

Por lo tanto, a pesar de que las organizaciones, más aún las pymes, se muestran prudentes a la hora de invertir en tecnología en época de inestabilidad, lo cierto es que, la ralentización en la actividad comercial puede proporcionar el tiempo extra para seleccionar e implementar las soluciones adecuadas. Soluciones que permitirán introducir nuevos procesos y nuevos modelos de gestión para aumentar la productividad y la eficiencia del negocio.

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