La industria turística: bien, gracias

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“Casi estamos acostumbrados a las buenas cifras que arroja el sector turístico en España. Pero eso no debe eclipsar el grandísimo trabajo que hay detrás. La inversión en TI, tampoco debe pasar desapercibida”

Todos los años, a final de enero, principios de febrero, tengo la misma sensación. Viajo poco y me encantaría ir a un montón de sitios. Como también siempre, aterrizo de golpe y, al hacer el resumen de lo que veo, sumo, trabajo, niños, presupuesto, etc., acabo planificando y posponiendo para más adelante lo que al final, siempre se queda en la cuenta del “debe”.

Esta es una de las muchas sensaciones que provoca Fitur, la feria de turismo más importante a escala mundial y que se ha celebrado en Madrid, estos días atrás. Concretamente, cerró sus puertas el pasado domingo. Las cifras que manejan los organizadores muestran la salud de la que goza la industria turística en España. Tan es así, que Ana María Larrañaga, directora de Fitur 2015 asegura en unas declaraciones al diario ABC, que este año más de 125.000 profesionales han visitado la muestra, lo que implica un incremento del 5% con respecto a las visitas recibidas el año pasado.

 

El turismo en España no defrauda

Como digo, el éxito de Fitur 2015, es el reflejo de la buena marcha del sector en nuestro país.  No en vano, este sector representa una de las principales fuentes de ingresos para España, tanto para el sector público como para el privado. Nuestra querida “piel de toro” sigue batiendo récords de llegadas internacionales. En concreto, en 2014, fueron casi 65 millones de turistas internacionales los que visitaron España, un 7,1% más que en 2013. De momento, y a la espera de las cifras oficiales que se publicarán en pocos días, se dice que el desembolso total realizado por estos turistas en 2014 se acerca a los 63.000 millones de euros, es decir, 4.000 más que en 2013. Sin duda, es para estar satisfechos, más aún cuando el Ministro Soria, prevé que en 2015 la factura turística, siga creciendo.

Estas cifras merecen también una reflexión. Claro está que la receta de sol y playa sigue siendo efectiva y que las instituciones españolas han hecho un importante esfuerzo por ampliar esta oferta turística, incorporando otro tipo de “reclamos” para satisfacer los gustos de otro modelo de turista. Cultura, negocios o aventuras, son también interesantes para un turista que ve en nuestro país, el lugar idóneo para pasar sus vacaciones.

Pero en este punto, creo que es de justicia, destacar y más aún, alabar, el trabajo que vienen desarrollando las empresas del sector. Unas empresas comprometidas con la mejora continua, con prestar siempre el mejor servicio posible y con garantizar la satisfacción del visitante. Para ello, hace mucho que tomaron conciencia de la importancia que tenía gestionar con coherencia sus procesos. No sólo los que se ven, es decir, los que tienen una relación directa con el cliente, sino aquellos otros que, sin estar “a la vista” inciden de manera sobresaliente, en su percepción. Me refiero a todas esas tareas que hacen, sin que se note, que todo funcione.

 

La tecnología, el aliado perfecto

La trastienda de un hotel o de un restaurante, es el centro neurálgico de lo que luego el cliente, huésped o comensal, disfrutará. El sector turístico en España abarca no sólo grandes grupos hoteleros o cadenas de restauración. En él se incluyen también pequeños hoteles, alojamientos rurales, restaurantes de autor, tabernas de toda la vida, etc. Y en todos ellos, el valor de lo que no se ve, resulta estratégico para seguir sumando adeptos.

Tareas como el control de existencias, el movimiento de almacén o el cálculo de inventarios a cualquier fecha (con la posibilidad de valorar a precio medio, último y tarifa de proveedor) son cuestiones que pasan desapercibidas para el cliente, pero que pueden marcar la diferencia entre unos establecimientos y otros. Afinar el cálculo de los costes contables y de mercado para extraer los márgenes brutos y poder compararlos con los reales, es una cuestión estratégica, que tampoco llega al usuario final. Y así debe ser, porque las empresas turísticas han sabido ver, en la tecnología, un perfecto aliado para hacer que las cosas funcionen, sin que se note. Es decir, que el huésped de un hotel o el comensal de un restaurante, debe percibir que el servicio ha sido magistral sin percatarse de lo que hay detrás.

Alguna vez, en un restaurante a tope, después de una cena exquisita y un servicio magistral ¿se te ha representado la imagen de una cocina caótica? A mí desde luego, eso no me ha pasado nunca. Más bien al contrario. Tiendo a pensar en la cantidad de gente que debe haber detrás para que nada falle. Sin embargo, los establecimientos turísticos –y en ello incluyo hoteles, restaurantes y demás- han encontrado en la combinación del capital humano y la tecnología, el tándem perfecto para hacer que la industria, siga creciendo.

Datisa

Datisa

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