La transformación digital, asignatura pendiente de las pymes

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¿Durante cuánto tiempo más será la transformación digital una necesidad en el ecosistema de las pymes? ¿Cuándo daremos por hecho que la digitalización es una realidad y no tanto un futurible? Muchos diréis que estamos llegando a este punto. Pero, honestamente creo que no. Al menos, no en el entorno de las pequeñas y medianas empresas en las que, muchas veces se tiene la voluntad, pero faltan los conocimientos y el tiempo.

Ojalá fuera cierto que el tejido empresarial de nuestro país representa un modelo a seguir en cuanto a la implementación de la tecnología para incrementar su eficiencia, que las personas que conforman las organizaciones se han despojado de sus miedos y prejuicios y se han lanzado al mundo digital, aunque, simplemente sea, por probar qué consecuencias tiene hacer las cosas de un modo diferente.

Ojalá, tecnología y personas fueran en la misma dirección y, ojalá también, el nivel de digitalización fuera un poco más homogéneo, elevando la cota digital, particularmente en aquellas empresas que nacieron analógicas y no acaban de encontrar el camino. Pero, lo cierto es que, bajando al mundo real, las pymes retrasan una y otra vez su proyecto digital, básicamente porque no tienen ni los recursos -económicos y humanos- suficientes ni el tiempo necesario para llevar ese proyecto a la práctica.

Lo de los recursos, aunque suene repetitivo, es tan real como la vida misma. De hecho, el Informe Entrepreneurship at Glance 2017 publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) confirma lo que te digo al asegurar que el 94,8% de las empresas españolas tiene menos de 10 empleados. Luego, lo de los recursos, va en serio.

Pero, es, precisamente este dato -que explica cómo es el tejido empresarial en nuestro país- el que debería ser suficiente para acelerar el ritmo de transformación en las pymes. Lo digo porque la digitalización mejoraría la eficiencia de sus negocios y, también la productividad -según el mismo informe, nada menos que un 10%-.

La realidad no invita al optimismo

Dice el este Estudio de la OCDE que aumentar la digitalización solo un 10% implicaría, casi automáticamente, un incremento del 3,2% en el PIB de nuestro país. ¿Cómo? La ecuación parece más o menos sencilla -de explicar, no tanto de aplicar-. Si la tecnología ayuda a que los negocios sean más rentables, la economía española mejoraría, creándose además 250.000 puestos de trabajo adicionales en 2020. Solo por eso, ya valdría la pena que, el propio Ejecutivo impulsase con medidas más eficientes y realistas la digitalización de aquellas empresas que, por sí solas, lo tienen, francamente difícil.

La transformación digital, una asignatura pendiente
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Pero, no nos metamos en camisas de once varas no es nuestro objetivo. Lo que sí está entre nuestras prioridades es identificar las necesidades de las pequeñas y medianas empresas y poner a su alcance las soluciones que les permitan avanzar hacia un modelo de negocio mucho más digital. Sabemos que la tecnología está entre ese conjunto de herramientas que les permitirían hacer la transición de una manera óptima. Sabemos también que las personas son el verdadero motor que impulsa o detiene cualquier iniciativa o propuesta de cambio.

Ahora bien, ¿por qué las pymes siguen suspendiendo en digitalización si la tecnología está hoy al alcance de cualquier organización y las personas tienen la información y la formación necesaria -y si no, tienen a su disposición múltiples cursos, presenciales, online, gratuitos o de pago- para adquirir la capacitación adecuada?

Mucha tecnología no es tecnología adecuada

La oferta tecnológica a la que pueden acceder las empresas es amplísima. Pero, tener donde elegir, no implica, elegir bien. Quiero decir que, aunque la oferta tecnológica sea grande y los precios hayan disminuido considerablemente, si las pymes no saben que un ERP les permitirá automatizar su contabilidad o implementar procesos de gestión financiera mucho más eficientes, que les ayudará a tomar decisiones más sólidas e inteligentes respecto a su política comercial o a la gestión de sus existencias, sus stocks, etc., o si no son conscientes de las ventajas que supone el uso de estos aplicativos para facilitar la presentación de Declaraciones, difícilmente, estas soluciones se podrán tener en cuenta.

Por otro lado, y, aún sabiendo las ventajas que aporta un ERP -por seguir con el ejemplo- en el ámbito de la gestión de una pyme, si no se acierta en su elección, es decir, si se opta por un aplicativo que no responde 100% a los requerimientos -bien porque no se han identificado correctamente las necesidades o bien porque las expectativas eran demasiado altas- el resultado será el mismo que antes de implantar la tecnología. O sea, un fracaso absoluto.

Pero, yendo aún más lejos. Poniéndonos en un escenario casi idílico en el que se tiene claro qué se necesita, qué aplicativo implementar y qué beneficios se obtendrán, optar por una tecnología que facilite será determinante.

Por lo tanto, da igual que las empresas tengan a su alcance un montón de opciones tecnológicas si, al final, no son capaces de identificar qué solución es la que mejor rendimiento puede proporcionarles y la que más fácil les va a poner las cosas. En este sentido, mi recomendación es dejarse asesorar por un socio tecnológico de confianza para acertar en la decisión.

Al hilo de esto que cuento, el Informe sobre el estado de la transformación digital en pymes y autónomos publicado por eAPyme y Esade dice que muchas de las ofertas tecnológicas que encuentran las empresas en el mercado no se ajustan a sus necesidades reales. Eso justificaría también que la digitalización no hubiera calado tan hondo como cabría esperar.

Hacen falta cursos y recursos

No se puede decir más claro. Las pymes necesitan formación -cursos- que permita a sus miembros obtener y/o mejorar las habilidades y capacitación necesarias para transitar en la era digital. Si no se tiene la formación será difícil, no solo impulsar el cambio, sino incluso permitir la transformación. Por eso es importante insistir en la importancia que tiene la formación en el entorno de las pymes.

Por otro lado, hacen falta más recursos. Primero, económicos. Las empresas tienen que descongelar sus presupuestos e invertir en planes concretos de digitalización. Pero la realidad es que solo el 53% de las pymes -según un el I Estudio sobre el estado de la digitalización de las empresas y las AAPP españolas elaborado por Vodafone España- asegura haber dotado presupuestariamente sus planes de digitalización.

Y, segundo, recursos humanos. Volviendo, para terminar a tomar como referencia el Informe de la OCDE que mencionaba al principio, el 82% de las pequeñas empresas (las que tienen hasta 10 empleados) y el 42% de las medianas y grandes (las que tienen más de 100 trabajadores) aseguran que no disponen en sus plantillas de personal especializado en digitalización. O sea que, sí o sí, la transformación digital sigue siendo un futurible y, desde luego, para las pymes una asignatura pendiente.

Datisa

Datisa

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