Cinco razones por las que implantar un ERP en tu empresa

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Quizá la cuestión no sea explicar las razones por las que una empresa debe implantar un ERP sino más bien, explicar por qué es importante para una organización centralizar la información o automatizar sus procesos.

Un ERP permite gestionar una gran cantidad de datos -recuerda que vivimos en la era del conocimiento y que, las empresas hoy son partidarias de guardar toda la información que utilizan en sus actividades-. Y, cuando hablo de gestionar, en realidad amplío o aclaro el término y digo, además, unificar o centralizar la información. ¿Qué se consigue con esto? Primero, que todo el mundo sepa a donde acudir cuando necesite buscar un dato; segundo, que sea mucho más fácil acceder a ese dato; tercero, que el dato que busques esté perfectamente actualizado; cuarto, que se minimice al máximo la posibilidad de cometer errores. Y, podría seguir así, un buen rato.

Por otro lado, utilizar un aplicativo de gestión de recursos empresariales, ayuda, precisamente a eso, a gestionar los recursos empresariales, o, si prefieres, a optimizar esos recursos, facilita la colaboración y el intercambio de información inter-departamental y, en definitiva, impulsa la eficiencia en cada una de las áreas que conforman la organización y, por supuesto, la eficiencia global del negocio.

Cinco razones por las que utilizar un ERP en tu empresa. Clic para tuitear

Dicho esto, lo único que nos queda es desgranar una a una las razones por las que te recomiendo -si es que aún no lo has hecho- utilizar un ERP para gestionar tu empresa:

Optimizar el tiempo

No nos damos cuenta, pero el tiempo es uno de los recursos más valiosos con los que cuentan las empresas. Y, reducir el tiempo que se emplea a realizar una tarea o, incluso, un proceso complejo, reduce automáticamente el coste asociado al mismo porque, con menos tiempo se pueden hacer más cosas. Y, lo que es más importante, se pueden hacer mejor las cosas. Un ERP permite automatizar muchas tareas -algunas repetitivas, pero otras estratégicas- y, con ello, liberar tiempo para dedicarlo a otras cuestiones. Un ERP reduce los costes derivados de la gestión de la información, pero, también, los costes administrativos y operativos. Con un aplicativo de última generación es posible encontrar los proveedores que mejores condiciones -también económicas- nos proporcionen; analizar qué productos/servicios son los más y menos rentables; cómo establecer el precio justo; o como planificar nuestro almacén para no tener demasiada mercancía “parada” ni quedarnos sin existencias.

Mejorar los índices de competitividad

Si mejora la operativa, se reducen los costes y los procesos se ejecutan sin errores de una manera automática y eficiente lo más lógico es que la organización registre unos niveles de competitividad superiores. Un ERP evita la duplicación de los datos, pero también la duplicidad de tarreas y, como decía en el punto anterior, ayuda a utilizar sus recursos -también el tiempo- de una manera más inteligente y productiva.

Automatizar los flujos de trabajo y facilitar la integración entre las distintas áreas que conforman la organización proporciona una mayor agilidad, pero también aporta unas reglas de gestión que todo el mundo deberá seguir para hacer más eficiente su trabajo, mejorar su competitividad y, con ello, la competitividad de la propia compañía.

Facilitar la toma de decisiones

Disponer de datos sensibles de una manera sencilla y rápida con la seguridad de que la información que manejas está actualizada y es 100% veraz facilita la toma de decisiones (qué producto/servicio promocionar, impulsar o eliminar de nuestra cartera; qué mercados debemos potenciar; qué cantidad de mercancía debemos almacenar; qué inversiones podemos efectuar, …

Los aplicativos ERP nos proporcionan una visión 360º de la compañía y, no solo eso, sino que envían una imagen en tiempo real lo que hace que las decisiones puedan tomarse de manera sencilla, si es necesario, sobre la marcha, eso sí, apoyándose siempre en información consolidada.

Agilizar la “trazabilidad”

La trazabilidad es un concepto asociado a la producción y que ayuda a determinar e identificar todos los pasos que se recorren desde el origen de un producto hasta su ubicación actual en la cadena de suministro. Pero, es también un concepto que se asocia fácilmente a la información y que permite determinar el origen del dato y las diferentes etapas -actualizaciones- que ha tenido y, por supuesto, quién lo ha utilizado y para qué. Esta trazabilidad ayuda a controlar que todos los procesos de la organización se ejecutan correctamente.

Mejorar la calidad del servicio

Si las empresas optimizan sus procesos y ejecutan de una manera más automatizada y segura sus funciones, está claro que la calidad del servicio también se verá recompensada. Por eso, decimos muchas veces que, mejorando lo que pasa dentro, se puede mejorar lo que se hace fuera. Las demandas de información, los pedidos, las facturas, los suministros, todo mejora cuando se dispone de la tecnología adecuada para incorporar información, ordenar, actualizar, intercambiar y acceder de manera sencilla al dato que se necesita. Los beneficios son obvios: rapidez, seguridad y, algo que se valora muy en positivo, la actitud proactiva en el servicio. Es decir, no solo resolver, sino, además, también, proponer.

 

Datisa

Datisa

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