¿Hablamos de digitalización o seguimos con transformación?

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Hasta hace unos pocos meses, la respuesta parecía ser clara. Transformación digital como un proceso en curso, activo, dinámico y continuado en el tiempo. No dejando de ser cierto esto, hoy el discurso cambia sutilmente pues hemos visto que las pymes españolas o estaban los suficientemente digitalizadas para acometer el reto del trabajo en remoto o se han digitalizado, así, sobre la marcha, con lo básico, para poder seguir siendo operativas.

Con todo, podemos decir que en España la digitalización en el ecosistema pyme es una realidad. Es verdad que, no siempre el grado de digitalización es el más recomendable, pero, al menos, se han empezado a dar importantes pasos en la dirección correcta.

La situación crítica provocada por la Covid-19 ha hecho que muchas organizaciones abordaran la digitalización de sus procesos, casi, sobre la marcha. En algunos casos habrá que reconducir las estrategias, una vez pasadas las primeras mareas. Y, muy seguramente, habrá que hilar más fino, primero, para apuntar a los objetivos de una manera más clara y rentable y, segundo, para eficientar procesos que, quizá se hayan podido automatizar a toda prisa.

Pero, lo cierto es que, el ecosistema pyme ha sabido llevar a la práctica -con sus aciertos y sus errores- un capítulo teórico sobre el que llevábamos años debatiendo. O, lo que es lo mismo: hablando mucho y haciendo poco. Sin embargo, no sería justo decir que la Covid-19 ha transformado digitalmente a las empresas. Muchas de ellas, la mayoría, habían empezado sus procesos de cambio mucho antes. De hecho, de no haber sido así, difícilmente se hubieran podido acometer acciones con la inmediatez con la que se llevaron a cabo.

Trasladar la operativa de una oficina en menos de 24 horas al salón de casa no es una tarea sencilla por mucho que la nube o las conexiones en remoto lo permitan. Hay detrás una serie de elementos que condicionan, y mucho, la estabilidad del negocio y su capacidad para operar en remoto. Una de ellas tiene que ver con la cultura, quizá la más importante, y con la visión que tenga la organización sobre la gestión y la colaboración.

Ahora bien, dicho esto, me quedo con la imagen de un escenario digitalizado o, mejor dicho, en proceso de digitalización. Queda mucho, sin duda. Pero las cifras ya son relevantes y la perspectiva de un otoño en el que planea la sombra alargada de un nuevo confinamiento, hace mucho más necesario que nunca concretar.

Elementos de aceleración digital

Nuestro modelo de organización social y, por supuesto, la economía se ha transformado en los últimos tiempos como consecuencia, especialmente, de los acontecimientos que hemos vivido. El Informe Economía Digital en España de adigital (Asociación Española de la Economía Digital), propone una definición de economía digital clara y establece una metodología que permite cuantificar su impacto sobre la economía del país. El propósito de este análisis es ver cómo ha evolucionado la digitalización en España y qué acciones se pueden implementar para impulsarla. Mejor aún, qué se puede hacer, desde diferentes entornos para convertir la digitalización en un motor de desarrollo y progreso.

Covid-19 ha acelerado la implementación de procedimientos digitales sobre los que hasta la fecha se había teorizado mucho, pero llevado poco a la práctica Clic para tuitear

Dice, textualmente la adigital que la economía digital es toda aquella actividad basada en bienes y servicios digitales, desde la innovación tecnológica y las redes de telecomunicaciones, hasta las plataformas digitales o los modelos de negocios que están incorporando lo digital en sus diferentes facetas.

Según la misma fuente, actuarían como aceleradores de esta economía digital cuatro elementos clave:

  • La aceleración del eCommerce y las ventas online
  • El protagonismo del talento digital que ha permitido a los empleados poner el foco en tareas de mayor valor añadido a través de lo que se conoce como re-skilling, up-skilling y cross-skilling.
  • Una mayor concienciación ciudadana respecto al uso de la tecnología y su participación digital lo que impacta sobre el nivel de adopción.
  • Un entorno regulatorio y un marco fiscal que impulsa la competitividad tanto empresarial como a nivel del país.

Oportunidad frente a la adversidad

Además de estos cuatro elementos impulsores, en 2020 el contexto de crisis generado por la Covid-19 ha acelerado también la implementación de procedimientos digitales sobre los que hasta la fecha se había teorizado mucho, pero llevado poco a la práctica.

En este sentido, la digitalización del entorno pyme ha sido una de las grandes oportunidades que ha descubierto una situación tan crítica como la ocasionada por la pandemia. Con todo, España ha conseguido situarse justo en la frontera entre las economías digitales de segundo nivel y las más avanzadas. Por lo tanto y, a pesar de que su posición relativa en el Índice de Economía y Sociedad Digital de la Comisión Europea -puesto 11- queda todavía lejos de la posición deseada, lo cierto es que desde el puesto 17 de 2015 al 11 de 2020, los pasos que se han dado han sido muchos y seguros.

Por cerrar con nuevos datos sobre el Informe de base de este post, me gustaría concluir con sus propuestas para impulsar la digitalización que se agrupan en 4 grandes bloques:

  • Infraestructura y conectividad
  • Capacidades digitales
  • Seguridad, regulación y fiscalidad
  • Emprendimiento e innovación

Si quieres puedes acceder al informe completo aquí. Y, si lo que quieres es medir el grado de digitalización de tu negocio o impulsar la digitalización de procesos y funciones, contacta con nosotros.

Datisa

Datisa

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